NÚCLEO 2
¿Qué tipo de trabajo especial se realiza en los diferentes
países con los niños y niñas que no se desarrolla en Colombia?
RTA:
A pesar de un
conflicto armado interno de más de cincuenta años, Colombia ha logrado un
progreso significativo en mejorar las oportunidades y la calidad de vida de sus
ciudadanos. Desde 1990, el Índice de Desarrollo Humano ha crecido en 20 por
ciento y la economía del país se reconoce ampliamente como sólida de ingreso
medio alto, con un marco legal y político avanzado que sustenta una creciente
oferta de servicios sociales básicos y de seguridad.
Colombia está en
condiciones favorables para cumplir muchos de sus Objetivos de Desarrollo del
Milenio, sin embargo, los promedios nacionales esconden inequidades
persistentes al interior de las regiones y entre regiones. Por ejemplo, la tasa
de mortalidad en menores de un año es más del doble del promedio nacional
(17,47) en departamentos del Pacífico (Chocó, 41,92) y la región Amazónica
(38,44). En La Guajira, este indicador alcanza un valor crítico de 31,61. De
acuerdo con el Ministerio Nacional de Salud y Protección Social (2012), las
tasas más altas de mortalidad materna se presentaron en tres de las cinco
regiones con la más alta población rural, indígena y afro-descendiente: La
Caribe, la Pacífica y la Orinoquía. En el Chocó, la tasa de mortalidad materna
es 224 por 100.000 nacidos vivos, más de tres veces el promedio nacional
(65,89).
Las regiones más
pobres del país donde vive la mayoría de las comunidades rurales, indígenas y
afro-descendientes también se enfrentan a una mayor presencia de grupos armados
no estatales y de actividades de economías ilegales. Consecuentemente, la
violencia impide aún más la plena garantía de los derechos de la infancia. Las
cifras oficiales reflejan tanto el alto impacto del conflicto armado interno en
los niños y niñas, así como también los efectos de otras formas de violencia se
entrecruzan.
Los niños se ven
afectados de manera particular por las Minas Antipersonal (APL), las Municiones
Sin Explotar (UXO) y los Artefactos Explosivos Improvisados (IED),el
reclutamiento y utilización por parte de los grupos armados, la violencia
sexual asociada al conflicto, el desplazamiento interno, y el
confinamiento/carencia de asistencia humanitaria. Aunque es imposible saber con
certeza cuántos niños, niñas y adolescentes están vinculados a grupos armados
actualmente, entre 1999 y 2013 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar
(ICBF) asistió a 5,417 niños, niñas y adolescentes desvinculados de grupos
armados ilegales, (28 por ciento niñas y 72 por ciento niños).
La violencia basada
en género, especialmente la violencia sexual contra niños y niñas, continúa
constituyendo una amenaza crítica, aun cuando hay un sub-registro de su
incidencia. Esta violencia persiste tanto en el contexto del conflicto armado
como en la sociedad en general. La información oficial proviene de los exámenes
forenses asociados con la denuncia de delitos sexuales. En 2013, 86 por ciento
de estos procedimientos médicos legales se realizaron en niños, niñas y
adolescentes, de los cuales 84 por ciento eran niñas y 16 por ciento niños.
Inequidad, protección
y construcción de paz, son factores claves que definen los derechos del niño y
su bienestar, particularmente a la luz de un momento histórico en el que está
Colombia. A medida que las negociaciones de paz avanzan hay una necesidad
urgente de asegurarse que los derechos del niño estén en primer lugar de la
agenda, evitando que se pierda terreno en los campos ganados con mucho
esfuerzo, a favor de la infancia. La educación de calidad se mantiene como un
aspecto que contribuye más que cualquier otro a la equidad, la construcción de
paz y a la reconciliación.
El sistema educativo
del país aún trabaja en proveer educación de calidad para la inclusión y la
retención de niñas, niños y adolescentes en las escuelas, en especial para
indígenas y afrodescendientes. De 100 estudiantes que ingresan a la escuela en
las zonas urbanas, el 82 por completa su educación, en tanto que en las zonas
rurales, sólo el 48 por ciento lo hace. Mientras que la tasa nacional de
analfabetismo es de 7.4 por ciento, en los afrodescendientes e indígenas es de
11,2 y 28,6 por ciento, respectivamente.
EN ECUADOR, el Centro
de Desarrollo y Autogestión (DYA) se propone erradicar el trabajo infantil en
aquellos lugares donde adelanta su programa, mediante el cumplimiento de los
siguientes objetivos: mejoramiento de la calidad y la cobertura de los
servicios de salud y educación, incidencia en la formulación de políticas
públicas, sensibilización frente al trabajo infantil y sustitución del aporte
de los hijos a la economía familiar a través de ingresos complementarios para
los adultos.
EN GUATEMALA, el
Centro de Atención a la Familia y al Niño Maltratado (CAFNIMA) realiza el
Programa Educación Extraescolar Alternativa para Niños, Niñas y Jóvenes
Trabajadores, y de extrema pobreza, con el propósito de proveerles educación integral,
nutrición balanceada y atención en salud preventiva y curativa, promoviendo los
derechos humanos de la infancia trabajadora en riesgo social. Este programa
tiene la particularidad de recibir a los estudiantes, de abrirles las puertas
de la educación en cualquier época del año y de nivelarlos en el grado superior inmediato en dos años, por
medio de un plan intensivo, aprobado por el Ministerio de Educación Nacional.
En Perú, el Centro de
Estudios Sociales y Publicaciones (CESIP) tiene como eje crear condiciones para
una escuela pública amiga, acogedora y no expulsora, en el marco de su
propósito institucional de contribuir a la construcción de “ciudadanía con
equidad”.
Para el efecto, esta
organización ejecuta dos proyectos: PRONIÑO13, que se realiza en dieciséis
escuelas de ocho ciudades, promueve la escolarización, entendida como acceso y
permanencia exitosa en la escuela y retiro del trabajo de los NNA14 que trabajan;
un instrumento clave de esta estrategia es el subsidio, consistente en un
“paquete escolar” con útiles, uniformes y cuotas de matrícula para quienes se
encuentran en peores condiciones de vulnerabilidad, y en estímulos materiales
para las escuelas que acogen a NNA trabajadores.
Opinión:
Es importancia
realizar un monitoreo constante a la ejecución de estas acciones, al acceso
directo a servicios, a la calidad de los mismos, al seguimiento que se realice
al cambio y/o mejoramiento de condiciones de salud, educación, de alimentación,
de recreación de niños y niñas que accedan a estos servicios (garantizando así
el aprovechamiento del uso de los mismos). También podemos evidenciar que en
otros países también hay necesidades de extrema pobreza pero cada país se está
compro metiendo a ayudar en cuanto a la educación y a las falencias de cada problemática
para así llegar a una pronto solución para nuestros niños y niñas.
¿Por qué es necesario particularizar el
contexto y necesidades del escenario donde
se va a desarrollar una propuesta curricular?
Entendemos como Currículo todo lo
que se enseña en la escuela. Son aquellos aprendizajes que una sociedad
considera que son esenciales para que las nuevas generaciones puedan
incorporarse y participar de ella con éxito. Sería, por lo tanto, el conjunto
de experiencias, contenidos y actividades que tienen lugar dentro del contexto
educativo y que está determinado por los diseños curriculares.
Forma parte del currículo, todo
lo que se pretende que se aprenda (objetivos), lo que se enseña (contenidos),
el cómo se enseña (estrategias meteorológicas), lo que se hace para aprender
(tareas), los recursos que se utilizan (libros de texto, fichas, audio,
computadoras...) que se utilizan, y cómo se valoran los aprendizajes (exámenes,
proyectos...).
El currículo escolar tiene que
proporcionar oportunidades de aprendizaje a los estudiantes para que todos
logren los aprendizajes necesarios y desarrollen al máximo sus capacidades.
Pero es un elemento más en el aprendizaje de los estudiantes. Lo que se enseña
y aprende en el salón de clase se moldea con las características personales de
cada alumno, sus experiencias previas, valores y bagaje que traen a la escuela
a través del aprendizaje informal. Las oportunidades de aprendizaje en el
contexto escolar también estarán influenciadas por las interacciones entre
alumnos y profesores, los recursos, las actitudes, expectativas y
comportamientos de la familia, profesores y compañeros.
Dentro de este marco, los
docentes tienen que proporcionar oportunidades para que cada uno desarrolle las
destrezas, actitudes y valores esenciales. Aportar objetivos coherentes y
experiencias de aprendizaje que permitan que cada uno desarrolle al máximo su
potencial, continúe aprendiendo a lo largo de la vida, participe en su sociedad
y se incorpore al mundo laboral.
En este contexto tan complejo y
con la diversidad que aportan las diferencias individuales de cada estudiante,
resulta incoherente pensar que un currículo rígido, con objetivos únicos,
métodos y tareas iguales, pueda ser adecuado para todos. El currículo tiene que
reconocer, respetar y responder a las capacidades, necesidades e intereses de
todos los estudiantes: diferente género, grupos étnicos, razas, religiones,
capacidades y discapacidades diferentes, clase social o religión.
Pero, con frecuencia, la presión
del currículo oficial, que marca los aprendizajes a lograr, unido a las
tradiciones meteorológicas en las aulas que, a menudo, planifican y enseñan para
un "alumno medio" (un estudiante que nunca existe) hace que la
diversidad y las diferencias no se atiendan y se utilice un mismo método, unas
mismas tareas o un libro de texto para todos. De esta manera, no se pueden
atender las necesidades especiales, el currículo no es un instrumento didáctico
y flexible al servicio del aprendizaje de todos los estudiantes. Son los
estudiantes los que para tener éxito, se adaptan al currículo.
Como el currículo uniforme no
permite responder a la diversidad presente en las aulas y a las necesidades
especiales de los estudiantes, es necesario adecuarlo y hacerlo más flexible,
introduciendo elementos que permitan que su puesta en práctica responda a las
diferencias de los estudiantes (Drapeau, 2004, Gartin y otros, 2002, Gregory y
Chapman, 2002).
Pero, ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo lograr
facilitar el aprendizaje de todos los alumnos? ¿Cómo responder a los distintos
estilos de aprendizaje? ¿Cómo hacer que se impliquen y participen en su
aprendizaje? ¿Cómo utilizar los recursos para lograrlo? ¿Cómo evaluar el
aprendizaje de los estudiantes?
Un marco conceptual que permite
intervenir en las aulas inclusivas desde los planteamientos anteriores es la
Diferenciación Curricular , que consiste en diseñar entornos de enseñanza
flexibles en los que, a través de las adecuaciones curriculares, se proporcione
experiencias de aprendizaje diferentes para responder a las diferentes
necesidades de los estudiantes.
No se trata de hacer programas
individualizados para cada alumno, o una enseñanza "a medida" de cada
uno. Sería inviable, irreal y posiblemente innecesario e inadecuado. Para
responder a todos los estudiantes, se puede adaptar o modificar el currículo
para que en él tengan cabida las necesidades de todos ellos y no sólo los que
se encuentran más próximos a ese "alumno medio", al que se atiende
desde el currículo único.
La diferenciación curricular es,
por lo tanto, el proceso de modificar o adaptar el currículo según los
distintos niveles de capacidad de los estudiantes de una clase (UNESCO, 2004).
Para llevarla a cabo es posible adecuar o diferenciar:
Los objetivos específicos dentro
del objetivo general
Los contenidos a aprender
Las estrategias metodológicas
Las tareas a realizar
Los recursos y materiales que se
utilizan
La evaluación de los aprendizajes.
Opinión:
Los currículos sean más abiertos y flexibles y no centralizados en su totalidad, permiten que los docentes realicen ajustes, re elaboren y adecuen los mismos, a partir de un proceso de diseño curricular, en correspondencia con las características y condiciones de sus alumnos, de sus grupos, de la institución escolar y de la comunidad.



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